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Una chica vuelve a casa sola de noche: Cine político y vampiros

A Girl Walks Home Alone At Night

Uno puede darse cuenta, con mayor o menor facilidad, y siempre y cuando esté al tanto de ciertas circunstancias, de que el trasfondo y el ––verdadero–– tema del que pretende hablarnos A Girl Walks Home Alone At Night (Una chica vuelve a casa sola de noche, Ana Lily Amirpour, 2014) está lejos de la forma y la estética bajo las que en principio parece querer ocultarse. Si bien siendo un poco más concisos no necesariamente es cierto que la cinta trate enmarcar su mensaje. De hecho no lo hace, y en ese sentido el film llega a ser muy claro y explícito. Más acertado sería alegar que, sencillamente, esta idea únicamente se presente ante los ojos del espectador occidental. No obstante, por otra parte, y retomando un poco el hilo inicial, pocas o mejor dicho ninguna de las críticas de las que hasta ahora he tenido la oportunidad de leer se han acercado a las cuestiones que el film realmente trata: un grito de lucha y de reivindicación por la mejora e igualdad de las libertades y condiciones de la mujer en Irán tras la Revolución Islámica que tuvo lugar en 1979. La misma que, sumada a las reformas de algunos de los posteriores gobiernos, ha llevado a la mujer vivir en un estado vejatorio y que la devalúa frente al hombre. Si bien el tono de denuncia no queda aquí, y fácilmente se extiende a otras cuestiones como la censura, la represión o la falta de libertad. Si bien el concepto de libertad, tan sencillo como pueda parece a simple vista, es en realidad la gran mentira de nuestro tiempo. Nos bombardean una y otra vez con la consigna de que los que tenemos ‘la fortuna’ de vivir en países occidentales tenemos también la suerte de ser ‘libres’, cuando este concepto puede abarcarse desde tantísimas perspectivas y campos de estudio que otorgarle una definición de apenas dos líneas no podría interpretarse sino como la consecución de cualquiera de los términos que comúnmente se consideran contrarios a éste. Aunque esto ya es tema de discusión aparte.

Retomando el film, me propongo dejar un poco de lado los elementos estéticos de la película, elementos en los que se han centrado la mayoría de las críticas a las que antes hacía referencia, para centrarme en los elementos políticos, aún a pesar de que esta decisión pueda conllevar el dejar de lado aspectos necesarios que incluso ayudarían a entender el film. Como todos esos elementos de la cultura pop y de masas ––principalmente pertenecientes a la cultura occidental, y en especial la estadounidense: música, cine, moda, way of life…–– con las que se relaciona al personaje protagonista de la cinta: “The Girl”. Personaje femenino cuyo nombre ni siquiera conocemos. De hecho la película tiende a darnos más bien poca o ninguna información respecto a sus personajes y su pasado, pero aún así consigue que identifiquemos perfectamente cuál es el rol que desempeña cada uno de ellos en la función. 

A Girl Walks Home Alone at Night  I

 

Precisamente por esto también, para poder realizar la lectura correcta del film, que es necesario conocer una serie de datos esenciales, como es el caso de la historia que toma lugar en una ciudad imaginaria llamada ‘Bad City’, que sin embargo, y pesar de su condición de fantasiosa, ésta sí se encuentra localizada dentro de una sociedad y un país real: Irán, a pesar de que en la cinta no se haga mención explicita de este dato. Somos nosotros quienes hemos de contextualizarlo. La cinta, por otra parte, fue rodada en persa, sí, pero en USA en lugar de Irán.

En la calle todo es apariencia. La imposición de unos valores morales por parte de la religión, o más concretamente de los sectores más extremistas y conservadores de ésta, ha elaborado las tradiciones, la cultura y las leyes éticas que rigen la sociedad iraní. Al menos de puertas para afuera. Llegados a este punto es necesario matizar cuánto hay de veraz en la información que nos llega, y cuánto sabemos realmente sobre el país. Lugar, éste, en el que se viene llevando a cabo una fuerte censura en la cultura, el arte y los medios de comunicación ––aunque el nuevo gobierno es más suave en éste sentido que el anterior, de ahí que se hable de los tiempos de cambio que se avecinan para Irán. Algunos de los cuales ya se están materializando––. Cuestionar la información que se nos retransmite, no por estancarse en juzgar si ésta será cierta o no, sino reflexionando sobre lo que se selecciona contar y sobre lo que no; sobre los temas en los que se hace énfasis tanto como sobre aquellos que pasan desapercibidos. Pero en un país donde se encarcelan periodistas, la gente también se salta la censura a diario en todos los aspectos posibles. Huellas claras de ésto las encontramos en el film. Ya que la intimidad del hogar es el lugar en que todas estas prohibiciones se violan, y el apartamento de The Girl bien es muestra de ello: se lee literatura prohibida, se ven canales de televisión y películas censuradas, se escucha música que no se permite escuchar… etc. Y hablando de música, no dejéis pasar la oportunidad de escuchar el soundtrack del film.

A Girl Walks Home Alone at Night III

 

Volviendo ligeramente a la cuestión anterior, nos encontramos que este personaje desconocido que es The Girl es una justiciera que juzga inocente o culpable, bajo sus propios criterios morales, al resto de personajes que, al contrario que ella, sí se rigen por las mismas leyes ––jurídicas, religiosas y morales–– que los encarcelan. A ellos y a la sociedad iraní. Nuestra protagonista, en cambio, está por encima de lo que según su entendimiento, así como también lo hace el espectador a medida que se avanza el film y se posiciona, no son sino leyes injustas, machistas y oxidadas.

En ocasiones The Girl simplemente rechaza todas estás prohibiciones que se le imponen la mujer de la misma forma que lo hacen hoy día las mujeres iraníes, como es, por ejemplo, el no hacer uso del chador ––la túnica negra que las cubre de pies a cabeza––. En su lugar lo sustituye por un simple velo cubriendo su cabeza ––el mantó––, al tiempo que utilizan prendas informales y modernas que marcan perfectamente la silueta del cuerpo, así como la utilización de maquillaje o el mostrar ligeramente los cabellos. Elementos todos prohibidos, sí, pero que en las grandes ciudades del país son cada vez más comunes.

A Girl Walks Home Alone at Night II

 

En otras ocasiones, en cambio, es la condición de The Girl y de sus poderes –– recordemos que ella es un vampiro––, la forma bajo la que tiene lugar su rebelión. Ocasiones en las que un simple, aunque valiente, gesto no es suficiente. Se nos dibuja así un personaje que deambula libremente por la ciudad a altas horas de la noche, otorgando ayuda y justicia, si así lo considera necesario, a las mujeres oprimidas e indefensas a las que nadie ayuda. En este sentido es muy interesante ver como el personaje masculino protagonista ––Arash–– tiene su primer encuentro con The Girl cuando éste va disfrazado de Drácula, siendo ella el verdadero vampiro y lo suyo tan solo vestimenta. El poder real lo tiene la mujer; lo del hombre es solo apariencia. 

A lo largo de la película aparecen otros tantos elementos que versan en torno a la premisa de la censura y la imposición, como es el tema de la prostitución, que aunque prohibida, de manera oficial, es burlada de las más diversas formas. Las drogas, que corrompen al padre de Arash, en lo que se dibuja como la contraposición entre las viejas ideas del padre frente al pensamiento más abierto, progresista y tolerante del hijo. O la prohibición de mostrar desnudos ––esto se considera directamente cine porno y está fuertemente castigado–– y escenas de alto contenido sensual, que sin embargo sí aparecen en esta película.

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