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La Vida de Adèle: Azul Independiente

Blue is the warmest color

La Vida de Adèle (Abdellatif Kechice, 2014, Francia), cuyo título en inglés ––Blue is the warmest colour–– resulta muy superior al original, pues encierra en sí un significado mayor y más acorde a la filosofía de la película, es la ganadora de la pasada edición del festival de cine de Cannes. Pues el azul es el color más cálido en cuanto a su temperatura de color, pero es el color más frío en cuanto a su efecto psicológico. Una contradicción, una incompatibilidad, que aún con todo, es cierta. El azul es el color más apreciado por el ojo humano, casi siempre elegido como el color favorito, por ser también el color más agradable a la vista, que sirve además como representación a lo divino y fantasioso. Es el color de la armonía, la simpatía y la independencia, pero también de lo frío y lo distante. De lo eterno. Además de tratarse de un color más femenino que masculino, a pesar de que en primera instancia se tienda a pensar lo contrario. Y azul es, también, el color de Emma, al que se asocia a ella más allá de la simple limitación de establecerlo como el color de su cabello y de sus ojos. Emma es la independencia, la libertad, el nuevo pensamiento y la esperanza de que otra vida es posible.

En el film seguimos a su protagonista ––Adèle ––, durante una parte de su vida, en lo que seguramente se puede definir como la parte más conflictiva y confusa: aquella que se centra en ese período que abre el paso a la adultez y a la formación de la persona en que nos convertiremos. Lo acertado en este film, es, desde luego, esa filosofía que propone como método a seguir para llevar a cabo tal propósito, que viene a ser en realidad prescindir de toda norma establecida y de todo convencionalismo. De diálogos antinaturales y forzados o estructuras matemáticas a la hora de construir y desarrollar su trama. Aquí se apuesta por priorizar la naturalidad, la cercanía y las emociones humanas. Por capturar emociones que duran tan solo instantes; por miradas que no cuentan nada pero a la vez lo dicen todo. Silencios que asfixian y destrozan al mismo tiempo que alientan porque en el fondo, y muy en el fondo, sabemos que todo lo que estamos viendo y todo de cuanto estamos siendo testigos forma parte de la esencia del ser humano. De sus grandezas y debilidades; virtudes y males. Y nos alegramos porque, a pesar de que pueda resultar duro, y lo cierto es que lo es, es tremendamente duro, duro y seco como una estocada en el corazón, siempre sabremos que ello es producto de la libertad. Y hemos elegido ser libres. Tan solo pagamos las consecuencias de serlo.

“…la existencia precede a la esencia: nacemos, existimos, y nos definimos por nuestras acciones. Nos da una gran responsabilidad” (Sartre; Existencialismo es humanismo)

“Sartre empezó una pequeña revolución intelectual que liberó a una generación completa. Dijo que podemos elegir nuestras vidas sin principios superiores” (deidades).

En el film somos Adèle, y eso conlleva meternos en la piel de una joven, como tantas otras, insegura, perdida, despistada y casi sin motivación alguna en su paso por la vida. Vivimos encadenados a los convencionalismos de la sociedad, que merman la creatividad y aprisionan nuestra libertad. Que imponen cual ha ser nuestra personalidad y como hemos de pensar, de actuar. Hasta que alguien cambia nuestra forma de ver y entender el mundo. Esa persona es Emma, y cuando un día aparece, todo cambia.

Blue is the warmest color II

Definió mis principios y mis propios valores” –Emma sobre Sartre (cita anterior)–

Siendo de este modo como se descubre ante nuestros ojos todo un nuevo mundo por explorar, caminos por hacer y emociones por experimentar. Fuertes, intensas y penetrantes, que calan en nosotros más fuerte que cualquier otro amor convencional –pues éste se define mediante la asfixiante tradición impuesta– a pesar por el camino se nos ofrezcan dudas. Muchas dudas. Miedos que siempre quedaran sofocados por la fuerza de la nueva llama que nos guía, pero de la que llegaremos a depender tanto que su marcha supondrá el mayor golpe al que jamás hayamos de enfrentarnos. Tan duro como la muerte, pues hasta cierto punto, su ausencia supone la muerte de una parte de nuestro ser. De nuestra vida, ahora cambiada.

A través de sus personajes protagonistas se nos hace participes de las ideas anti-represivas que van contra lo políticamente correcto y las normas dictaminadas por la sociedad, pues éstos, esclavos de leyes  –sociales– opresoras, se revelan mediante la filosofía que adoptan como estilo de vida.

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5 Comments

  1. Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como “La vida de
    Adèle” prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que “dan
    visibilidad” y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad
    estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en
    objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños
    antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un
    avance.

    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a
    esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las
    obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el
    cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo
    igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al
    encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente
    gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a
    modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la
    recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar
    tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía
    haber dado de sí una temática inicial tan fantástica.

    El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay
    rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética
    cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en
    cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo
    facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.

    El cuadro del tipo que se excita viendo sexo entre dos mujeres es tan
    antiguo como el mundo, y “La vida de Adèle” no hace sino alimentar la
    fantasía de la que se nutren las películas porno de toda la vida. No
    entiendo con qué derecho este director se ha atrevido a utilizar a las
    lesbianas a través de una película que no es más que una apropiación
    machista, aprovechada y morbosa de su sexualidad.

    • Hola, Paula

      Lo cierto es que leyendo tu comentario coincido en gran medida con lo que dices en él. Personalmente también creo que películas como ‘La vida de Adèle’ no solo no aciertan (al menos en parte) en su enfoque sobre el tema sino que contribuyen a todo lo contrario al ir estableciendo una serie de tópicos y códigos narrativos que, necesariamente, parece que han de formar parte de la película sí o sí. Y en consecuencia también han de aparecer en las que vengan después, entrando así en una especie de círculo repetitivo. El más alarmante de todos ellos, como comentas, el abuso de las escenas de sexo hasta el punto de reducir con su presencia a otras cuestiones a las que podría dedicarse mayor interés. Pareciendo que al final la película no ha de ser otra cosa que una sucesión de escenas de sexo entre sus protagonistas y todo lo demás es secundario o un complemento (o una excusa) con la que llegar hasta esa situación.

      Se me viene a la memoria la película ‘Concussion’ (Stacie Passon, 2013), dirigida ésta por una mujer, en la que nos volvemos a encontrar con tópicos muy parecidos a los visto en ‘la Vida de Adèle’. Si bien aquí no se llega hasta los extremos vistos en la primera.

      Si conoces alguna otra película de este género que no se pierda por los caminos de ‘La vida de Adèle’ no dudes en hacérnoslo saber. Toda aportación es bienvenida.

      Saludos!

    • Paula en realidad no coincido contigo en toda tu crítica, aunque coincido que fueron innecesarios los 10 minutos de rodaje lésbico, pudo reducirse a 3, pero no creo que el morbo de un director haya llevado a eso, además las escenas sexuales fueron rodadas con prótesis, incluyendo los senos. Pero la película trata de reflejar la realidad de una chica de 17-18 años, y hay que tener en cuenta que durante esa edad el despertar sexual es uno de los más importantes que se generan, creo yo hace mucho énfasis en el sexo lésbico porque el director quiere que veamos la película desde la perspectiva de Adele y para ella es una experiencia totalmente nueva y extraña. Sin embargo me parece una buena apreciación que haces sobre el cómic.

  2. Exactamente, tienes toda la razón. Lo primero, es una pena que el director obviara todas las virtudes y temas profundos tratados en el cómic original (las relaciones familiares, la homofobia, la amistad, la búsqueda de la personalidad, etc.) y los redujera a lo que únicamente parecía interesarle, el reclamo más explícito para la audiencia. En la novela gráfica el tratamiento que se hace del sexo es completamente distinto. Se le da importancia, claro está, pero también se profundiza mucho más en otros temas que son más esenciales y no se recrea vulgarmente en el puro morbo sino que presenta escenas tratadas con estética, sensibilidad y respeto. Creo que no hacía ninguna falta mostrar tantísimo sexo y que si se hizo así fue únicamente para buscar polémica y audiencia, que se cargaron una novela original extraordinaria en función solo de la búsqueda de esta fantasía masculina heterosexual, que si hubieran sido dos hombres los protagonistas no habrían ido tan lejos las escenas de cama y tampoco la película habría sido tan alabada ni tan premiada y que de hecho si fue así fue porque los críticos (hombres heterosexuales, recordemos, en su mayoría) la valoraron más con los genitales que con el cerebro, ya que objetivamente es una película bastante mediocre que no aporta nada.
    Por ello, esta película no hace ningún favor a la causa LGTB ni a la visibilización y normalización de las lesbianas, sino todo lo contrario, porque poca gente se da cuenta de que se cae en lo mismo de siempre: la utilización de nuestra imagen y nuestra vida sexual para la consecución del morbo. Nos ha costado mucho que a las lesbianas se nos respete (y aún nos sigue costando diariamente) para que nos tengamos que ver expuestas de este modo y se nos visibilice sólo para fomentar el mito erótico frente al público mayoritariamente masculino, lo cual además resulta de muy mal gusto y muy frustrante, porque sentimos que es como si al exponer nuestro disgusto nos increparan: “¡Encima que os visibilizamos y de una manera artística además, os quejáis cuando deberíais aplaudir, sois unas histéricas y unas puritanas!”. Es casi como cuando las mujeres nos vemos “obligadas” a agradecer ese piropo que recibimos por la calle sin haberlo pedido. Sinceramente creo que el día que veamos penes en pantalla con la misma frecuencia con que vemos coños y tetas podremos empezar a hablar de igualdad… y hasta que no vea una película de este mismo director que se recree durante diez minutos en dos hombres gays practicando un “justificadísimo” y “bellísimo” sexo anal seguiré pensando que Kechiche es un vulgar onanista y sólo ha buscado plasmar su propia fantasía y la de muchos hombres.
    Películas de temática lésbica que el dan mil vueltas a ésta por su profundidad, buen gusto y poder de sugerencia son “Fucking Amal” (sobre el descubrimiento de la homosexualidad en la adolescencia, maravillosamente tratado y sin tener que recurrir al regodeo pornográfico), “Tomboy” o “Respire”, que son ejemplos de que no hace falta rodar porno para impresionar al espectador. No hace falta, claro, a no ser que quieras mostrar recursos fáciles para ganar audiencia y publicidad y/o consideres al espectador estúpido. Estas películas son, como digo, ejemplo de todo lo contrario: cómo mostrar una buena historia, con gusto, sensibilidad, inteligencia y emoción sin caer en el morbo más facilón y vulgar sino haciendo uso de recursos mucho más sutiles y valiosos.

  3. Me apunto las películas que citas. Gracias por compartirlas.

    Saludos y nos vemos en el blog!

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