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A Primera Vista (The Way He Looks): El interior de las personas

The Way He Looks

Ser adolescente no es fácil. Ser adolescente y discapacitado ––ciego–– tampoco debe serlo. Pero ser adolescente, discapacitado y homosexual lo es menos todavía, pues son elementos, estos dos últimos que, por desgracia, discriminan al sacar a estas personas de lo que vendría a considerarse la mayoría social, y a etiquetarlos, aunque sea contra su voluntad, dentro de una minoría social. Esta es la realidad con la que se encuentra a diario nuestro joven protagonista de nombre Leonardo.

Al igual que sucediera con Las vidas de Grace (Short Term 12, Destin Daniel Cretton, 2013) ––película que por cierto forma parte de nuestra lista de las mejores películas de cine indie del año pasado–– A primera vista (Daniel Ribeiro, 2014) nació inicialmente como un cortometraje, y no fue a hasta después que se convirtió en un largo. El corto original lo dejamos colgado abajo, por si deseáis verlo.

The Way He Looks

 

Buscando críticas sobre el film uno se encuentra con bastante asiduidad la vaga conclusión de que la historia resulta tierna y agradable, sí, pero nada más. Dando a entender que no existe ninguna pretensión en la cinta más allá que la de entretener y agradar al mayor número posible de espectadores. Quizá incluso dentro de esta línea de simplicidad con la que injustamente se califica a la película podría añadirse, suavemente y sin pretensiones de quedar excesivamente remarcadas hasta saturar al espectador, la de tratar de visibilizar los problemas que padece un discapacitado como Leonardo en su día a día. Este punto podría darse por bueno sin la necesidad de enmarañarse en exceso en él, como tampoco hace la cinta, pues a nivel personal no lo considero que sea la idea principal sobre la que versa la historia.

Su principal propósito, su grandeza y su virtud, se centra en esa cualidad de Leonardo, en el hecho de ser gay, y, sobretodo, en como es tratada esta cuestión. Es tremendamente revelador e interesante ver como Leonardo se percata sin gran dificultad de esta realidad, además de cómo influye en él. Aún a riesgo de resultar repetitivo, resulta necesario recordar una vez más la circunstancia de que nuestro protagonista es ciego de nacimiento, y entre las muchas consecuencias que esto tiene para la formación de la persona que es y será el resto de su vida, la que más destaca en este relato es la idea o la concepción del amor que una persona como Leo puede llegar a desarrollar.

The Way He Looks II

 

Pues él no tiene la visión del mundo y de los otros seres humanos que le rodean como los podría tener otra persona cualquiera. El hecho de ser ciego lo aísla y aparta socialmente al empujarle a formar parte de esa idea de la minoría antes citada, al tiempo que lo salva de verse esclavizado por los cánones, reglas y normas que conforman la sociedad y que dictan quién forma parte de la mayoría y quién no. Es por todo esto que al personaje de Leo le resulta tremendamente sencillo aceptar su sexualidad. De hecho, ese viaje de autodescubrimiento es tan natural que por momentos pareciera que la totalidad de la sociedad es tan abierta como él lo es, cuando por desgracia no es así. No siempre.

La naturalidad con la que Leo descubre que él está enamorado de su amigo Gabriel y no de su amiga Giovanni, no dando nunca importancia al hecho de que ame a un chico en lugar de una chica, como es la norma general establecida, se entiende cuando se comprende el hecho de que él no ve las personas por su apariencia exterior, sino por ser interior. Él ve cómo son, ve a través de ellos. Siente su alma, siente su más honesto ser, al poder percibir pequeños detalles que para el resto pasarían desapercibidos. Sería más acertado decir que él sí que se enamora por cómo son las personas realmente, y que no existen estereotipos o ideas preconcebidas, ni personas que traten de que influir o interferir en su decisión mediante la formulación de sus propias opiniones sobre los actos del propio Leo. Pues es norma establecida, lamentablemente, que el miedo a la opinión que los demás arrojen de nosotros condiciona nuestras acciones, coartando así nuestra libertad, al construir la autoestima que tenemos de nosotros mismos en base a la valoración que los demás hacen de nuestra persona. Un mal, éste, del que hemos de aprender a liberarnos, aunque en ocasiones pueda parecer tarea imposible.

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